Siempre que asistimos al teatro vamos con la firme intención de presenciar un espectáculo que nos divierta, nos entretenga o nos conmueva. Sin embargo, existen formas teatrales que van más allá de ser un espectáculo para presenciar. Es decir, teatro hecho para vivirlo. Se trata una forma teatral llamada el Teatro del oprimido  que pugna por la desautomatización del espectador a través de un lenguaje teatral que busca la democratización del teatro. Concretamente, se trata de que el público no sólo sea espectador de la obra, sino que se convierta en parte del acto dramático; y así tenga la capacidad de reflexionar en torno a determinada situación tratada en el drama.

Esta democratización está dada a partir de lo que él dramaturgo, actor, director y pedagogo teatral brasileño Augusto Boal denominó ‘modos de producción teatral’ que no son más que las técnicas teatrales para hacer partícipe al público en las obras. También llamado Teatro Forum, esta modalidad teatral se aleja de todo teatro convencional ya que busca accionar la conciencia social a través del teatro. De ahí que se le considere una disciplina democrática, puesto que busca involucrar a los actores, al público, los productores y, en general, a toda la sociedad.

Dramaturgo Augusto Boal

El teatro del oprimido, como su nombre lo dice, se dirige a las masas en desventajas políticas, económicas y sociales; se gestó como una herramienta de ‘empoderamiento’ del pueblo capaz de neutralizar los embates de la opresión por parte de las élites dominantes, así como los conflictos de carácter social y cultural. Estas ideas van de la mano con las de Bertolt Brecht y su Teatro épico así como de Paulo Freire y su Pedagogía del Oprimido, cuya influencia se ve bastante marcada en las aportaciones de Augusto Boal. En esta forma de teatro intervienen otras líneas de trabajo como Teatro Periodístico, el Teatro Legislativo, el Teatro invisible, el Teatro Imagen y el Teatro Foro.

La combinación de estos elementos ha dado como resultado una serie de dinámicas y técnicas cuyo objetivo es el dominio del lenguaje teatral y el desarrollo en las habilidades de expresión. En este sentido Boal propone un dominio total del cuerpo ya que, es a través de este y de su conocimiento, como se puede obtener una evolución en las formas de expresión y la capacidad de captar la esencia del lenguaje teatral.

IV Encuentro Latinoamericano de Teatro del Oprimido

El entendimiento del lenguaje teatral nos hará empáticos con las temáticas a tratarse. Es decir, entenderemos aquellas situaciones en las que se ven vulnerables los derechos humanos ante una figura de poder. El objetivo primordial de este Teatro del Oprimido, es la transformación de una realidad a partir de la reflexión dada por la experimentación teatral, para este fin, este tipo de teatro se apoya en dos principios fundamentales:

1) Ayudar al espectador a transformarse en un protagonista de la acción dramática, para que pueda;

2) Transponer a la vida real, acciones que ha ensayado en la práctica teatral.

Básicamente el Teatro del Oprimido es una manera de aprehender las situaciones que nos vulneran, de investigarlas y proponer acciones para detenerlas. Las obras teatrales son construidas en equipo, a partir de hechos reales y de problemas típicos de una comunidad, tales como la discriminación, los prejuicios, la violencia, la intolerancia y otros.

En palabras de Augusto Boal, el objetivo del Teatro del Oprimido es “humanizar la humanidad”, teatralizar la realidad para comprenderla y así poder transformarla. El Teatro del Oprimido es pues, una acción política, la transformación de escenarios sociales y una revolución hecha teatro.