Crece el gusto por el microespacio, el minitiempo, por la estética minimalista, y con ello el microteatro revoluciona la escena teatral. Se establecen las trincheras de lo íntimo, por lo que ha sido un reto para muchos actores, dramaturgos y directores desarrollar adaptaciones de argumentos de obras emblemáticas, muchas veces complejas, en piezas breves que resulten convincentes y logren atrapar al público en poco tiempo. El microteatro requiere no más de 15 personas en un espacio con medidas inferiores o alrededor de 15 m², tiene una duración de aproximadamente 15 minutos y los actores no suelen ser más de tres. Sin duda, no es nada fácil tener a varios espectadores juntitos en un espacio que puede resultar intimidante por la inquietante cercanía entre ellos y los actores. No obstante, para muchos aficionados el atractivo es justo la brevedad, que estas mini-puestas involucren al público rápidamente con el público, y que el costo por función sea más económico. Además, es todo un arte conseguir captar la esencia de una historia o guion, y expresarla en el menor tiempo.

En tiempos de crisis económica el microteatro tuvo su origen en Madrid con el director Miguel Alcantud. En 2009 surgió un proyecto colectivo en el que alrededor de 50 artistas, directores, actores, dramaturgos y guionistas se dieron cita en un antiguo prostíbulo deshabitado, con la idea de crear 13 obras de menos de 10 minutos para un público de 10 personas; el tema de esta puesta era “la prostitución” y el título “Por Dinero”. En ese momento la difusión fue sólo a través de redes sociales, comunicados de prensa y el boca en boca; y, de manera sorprendente, sin publicidad alguna, tuvo muy buenos resultados, por lo cual continuaron con esta iniciativa e inauguraron un espacio para este tipo de teatro. Así que desde entonces el microteatro ha tenido éxito en diferentes ciudades como Nueva York, Los Ángeles, Miami, Buenos Aires, Londres y la Ciudad de México (en la colonia Santa María La Ribera).

Aunado a lo anterior, cabe aclarar que igual que el formato tradicional, el microteatro no es un tipo de performance, ni mucho menos improvisado, al contrario, tiene la estructura como cualquier puesta en escena (introducción, nudo y desenlace). Como señalan atinadamente muchos expertos, el microteatro correspondería lo que es el cuento a la novela, el cortometraje al largometraje, o el haiku a la poesía. Merece la pena vivir esta experiencia, ya que el teatro de primer plano te cautiva y logras disfrutar de las cosas pequeñas de la vida por medio de un novedoso formato escénico.

También existe el microteatro para niños, el cual ha tenido una buena acogida por parte de este sector de la población. Asimismo, el microteatro se ha convertido en una plataforma y oportunidad para muchos nuevos lanzamientos y actores amateurs e independientes. Su formato permite que pueda desarrollarse prácticamente en cualquier lugar: salones, habitaciones de casas, patios, calles; no hay de por medio butacas, efectos de luz, ni un escenario con todos los elementos técnicos.

El microteatro es una nueva experiencia con un formato flexible en el que puedes disfrutar varias obras en una misma noche; la idea, muchas veces, es cubrir varios géneros teatrales en las pequeñas piezas que se presentan por cada función; la sesión es continua y homogénea. En este teatro es todavía más íntimo y cercano la conexión entre los actores y el público, por tanto, la estimulación al espectador resulta muy directa y los actores se encuentran más expuestos a éste, sin velos, franjas, ni intermediarios; todo es en primer plano. De ahí que algunos lo llamen “teatro de la intensidad” o “drama de lo pequeño”.

No te pierdas la oportunidad de presenciar estas mini-puestas, descubre por qué es una propuesta diferente de explotar la creatividad y promover el teatro, de acercar esta disciplina a gente no avisada o que no está acostumbrada a ir al teatro convencional. Es otra manera de llegar a nuevos públicos, que comiencen a disfrutarlo y hacerlo parte de su vida recreativa. Pero también, de seguir conquistando el espíritu de los amantes de las artes escénicas.