Hacer el recuento de la música gitana es una tarea difícil, puesto que es una simbiosis de diferentes culturas,  debido a que el pueblo gitano ha emigrado por distintas latitudes del mundo. Sin embargo, conservan una herencia biológica, cultural y lingüística común.

Desde el siglo  XIV se registraron los primeros asentamientos gitanos en casi todas las islas del Mediterráneo y a través de la Grecia continental llegaron a toda Europa. A pesar de ello, ciertamente la cultura gitana ha permanecido olvidada (o relegada) por la población mundial. En este sentido la cultura gitana  ha luchado por darse a conocer a través del tiempo. No fue hasta mediados de la década de los 60 que un sector de la población gitana, en su mayoría española, comenzaron a organizarse y a crear asociaciones dedicadas a conseguir el reconocimiento de sus derechos, la mejora de su nivel de vida y la promoción de su cultura.

La música gitana antigua

La música fue uno de los elementos que rescató parte de las raíces de dicha cultura. Hablar de esta música es adentrarse en un complejo entramado de influencias y estilos. En países como Turquía, Macedonia, Rumania y hasta España, la cultura musical gitana tomó prestados cantos, bailes, instrumentos y, en general, una remezcla con otros géneros como el flamenco, la electrónica, el hip hop, la música experimental y hasta el punk.

En este punto podemos dividir a la música gitana en dos polos geográficos. El primero abarca las regiones de Europa del Este (Hungría, Rumanía, Rusia y los Balcanes) y en España donde tuvo auge el estilo flamenco. Anteriormente se hizo referencia a las múltiples migraciones del pueblo gitano a distintos puntos, en la actualidad, estos movimientos han dado paso a una fusión y a los surgimientos de bandas que hoy permean esta escena musical.

Tony Gatlif se encargó de seguir la pista de estos ritmos y logró conformar un documental titulado Latcho Drom publicada en 1993, que traza un mapa de viaje siguiendo la huella de la música y la danza del pueblo gitano desde sus orígenes en el noroeste de India hasta España. Por cierto, el documental fue ganador en la sección Un Certain Regard del Festival de Cannes de 1993.

Hoy en día, la música gitana proviene principalmente de la península balcánica y de Europa oriental. En Europa, bandas como Koçani Orkestar (Macedonia), Boban Markovic Orkestar (Serbia), Taraf de Haidouks y Mahala Rai Banda (Rumania) están tomando por sorpresa la escena musical gitana, mientras que en Rumania, Fanfare Ciocarlia y Zece Prajini se destacan como los máximos exponentes de los ritmos gitano-balcánicos de aquel país.

Por otra parte, La música procedente de los balcanes ha sido dada a conocer internacionalmente sobre todo por dos serbios, Emir Kusturica, que en sus películas la utiliza como banda sonora, y Goran Bregovic, quien es otro de los exponentes destacados de este sonido tan especial.

 

Otra de las fórmulas que está dando un impulso importante a la música gitana es la electrónica que, al ser mezclada con sonidos tradicionales da como resultado un sonido fresco y novedoso. Ejemplo de ello es Balkan Beat Box, una banda que combina estilos musicales del Mediterráneo y los Balcanes con el hip-hop, el dancehall y el dub jamaiquino.

La música constituye una parte importante de la cultura gitana, tan es así que se ha convertido en un medio para subsistir y ganarse la vida. Apasionada, divertida, vibrante, innovadora y un poco ecléctica, no dudamos ni un segundo que la música gitana nos siga dando más sorpresas en un futuro. Por lo pronto sólo queda seguir explorando la música y deleitarse con estos sonidos provenientes del otro lado del charco.

Banda de música gitana