¿Alguna vez has oído de un árbol tan letal, tan peligroso que su fruto es aún peor? Popularmente lo apodan como “el árbol de la muerte”, esta planta ha tenido una larga historia de tragedias, pues en el siglo XIV, se especula que la mayoría de los conquistadores fueron intoxicados por este poderoso fruto; y los indígenas utilizaban la sabia del árbol para cubrir sus flechas con veneno (se especula que Juan Ponce de León murió a causa de la sabia cuando recibió una flecha en su hombro).

Conocido por su nombre científico, Hippomane Mancinella, este árbol lo puedes encontrar en Mesoamérica y las islas del Mar Caribe. Sin embargo, la mayoría ya se encuentran con placas de advertencia donde ningún turista puede acercarse a él, ¿Qué es lo que contiene este árbol para tener un título tan aterrador?

Conoce el fruto venenoso y su peligroso árbol

Primero vamos a empezar a describir la arbórea. Hippomane Mancinella contiene una sabia venenosa que puede causar irritación en la piel y erupción cutánea extrema, no es recomendable tocar o frotar tu piel contra el tronco de esta planta. Si llegará a quemarse el árbol, lo mejor es evitarlo lo mejor posible, debido a que el humo que emite, cuando es chamuscado, puede provocar ceguedad permanente, al igual de provocar problemas respiratorios y en los pulmones.

El fruto de este árbol es aún peor, pues consumirlo podría provocar hasta la muerte. La fruta es conocida como manzanilla de la arena o manzanilla de playa. Al ingerirse, puede provocar vómitos intensos, al igual de una severa diarrea. Esto puede llegar a la deshidratación hasta el punto de fallecer.

Conoce el fruto venenoso y su peligroso árbol

La radióloga de origen británico, Nicola Strickland, fue de las pocas personas que consumió la manzanilla de playa y describió su horrible experiencia al Brititsh Medical Journal:

“Encontramos una de esas frutas verdes que aparentemente habían caído de un árbol grande de tronco plateado. Mordí la fruta y la noté agradablemente dulce. Mi amiga también lo hizo. Momentos más tarde notamos un extraño sabor picante en nuestra boca, que progresó gradualmente hacia una sensación de ardor y desgarro, y una opresión en la garganta. Los síntomas empeoraron durante las dos horas siguientes hasta que a duras penas podíamos tragar alimentos sólidos pues el dolor era insoportable y por la sensación de un gran nudo que nos obstruía la garganta”.

Por fortuna para las chicas, con una piña colada y leche, sus síntomas comenzaron a desvanecerse, no obstante, este procedimiento tarda hasta ocho hoparas para sanar y produce cicatrices en los ganglios linfáticos cervicales de por vida, dejándolos extremadamente sensibles.

Dinos en los comentarios, ¿Qué opinas de este peligroso fruto y su árbol?