Al escuchar la palabra “orgánico” normalmente la asociamos con “saludable”, “natural” o con alimentos seguros y libres de pesticidas. En los últimos años este tipo de alimentos se han popularizado, debido a las implicaciones que se tiene con el buen comer o lo saludable, pero, ¿Sabes cuál es la diferencia entre un alimento orgánico de uno inorgánico? Aquí te contamos más.

Cuando hablamos de productos orgánicos lo primero que se nos viene a la mente, por lo general, son las frutas y verduras que no han sido sometidas a la aplicación de productos como fertilizantes, herbicidas o pesticidas de tipo químico. Sin embargo, va más allá de eso. Los alimentos orgánicos pueden ser de tres tipos: los glúcidos o azúcares, los lípidos o grasas y las proteínas.

Verduras orgánicas

Todos comparten dos características ineludibles: La primera es que todos son producidos cultivados bajo la mano del hombre; la segunda es que cada uno contienen carbono. Cabe señalar que estos productos agrícolas o industriales conllevan un procedimiento en el que el objetivo primordial es obtener alimentos sin aditivos químicos, lo cual los hacen más nutritivos. El primer paso para producirlos es la fertilización de los suelos con abonos naturales; el resto es tarea del agua, del aire y del sol.

Sin embargo, este proceso requiere una mayor cantidad de espacios naturales para que el rendimiento de un cultivo orgánico sea mayor, dado que, comúnmente éstos suelen tener una producción un poco más baja.

Esquema alimentos orgánicos

Por su parte, a los alimentos inorgánicos podemos definirlos como aquellos comestibles que no aportan energía, puesto que forman parte de los seres vivos. Un claro ejemplo de ellos es el agua y las sales minerales; estos tienen un efecto en el cuerpo, pues transmiten los impulsos nerviosos a los músculos y conforman los tejidos, entre otras funciones. Nuestro cuerpo asimila estos compuestos transformándolos en un elemento llamado ‘quelato’. Te preguntarás ¿Qué es un ‘quelato’? Bien, se trata de un compuesto con partes orgánicas que pueden ser enzimas, hormonas, proteínas y aminoácidos. En estos últimos el metal se encuentra presente en una estructura orgánica natural que el cuerpo puede utilizar. Este proceso de asimilación se da en las paredes de los intestinos y se desplaza hacia el torrente sanguíneo.

La oferta alimenticia es mucha. Lo cierto es, que la industria requiere del uso de transgénicos y agroquímicos. Sin embargo, tenemos el poder de consumir alimentos más ‘puros’ a través de la compra directa con productores y agricultores quienes normalmente se encuentran en los mercados sobre ruedas o en el tianguis de la esquina. ¡Ahh! Y no te asustes, los alimentos inorgánicos también aportan un beneficio a tu cuerpo. Sólo mediante un buen aporte de alimentos orgánicos e inorgánicos nuestra salud se verá beneficiada.