La capital de nuestro país tiene una gran influencia gastronómica de diferentes provincias y tradiciones, creando un verdadero sincretismo en la variedad de su comida. Pero lo que es característico en cualquiera de nosotros es hacer una breve parada en muchos de los miles de changarros, mercados, carritos y anafres ambulantes o puestos improvisados, para echarnos un buen taco. No importa el lugar, la hora, la ocasión, si es parado o en un banquito, siempre hay tiempo para satisfacer el antojo, aunque sea en plena calle. Invariablemente encontrarás un vendedor cerca de donde estés, en la casa, trabajo, escuela, tentándote a romper la dieta con variedad de garnachas a base de maíz y a un precio tan accesible que no encontrarás en los restaurantes. Dicho esto, a continuación te presentamos sólo algunos de esos antojitos que forman parte del folclor de la Ciudad de México y que no pueden faltar en la alimentación de un buen chilango.

 

PARA EL DESAYUNO:

Torta de tamal o con chilaquiles

Que levante la mano quien no haya probado una clásica torta de tamal acompañada de un atole o champurrado calientito antes de llegar a la oficina. Aclaremos que esta torta no es igual a lo que conocemos como “guajalota”, la diferencia es que la primera es el típico tamal al interior de un bolillo o telera (como usted lo prefiera), y en la segunda el tamal tiene que freírse. La torta es el relleno y el bolillo el envolvente. Entonces el tamal pasa de la hoja de maíz al bolillo y luego a la boca. Ahora que, si el tamal prefieres sustituirlo por unos chilaquiles picositos, también es muy pedido por los capitalinos. Ni qué decir, un desayuno denso, con cuantiosa masa, a base de puros carbohidratos, pero clave en la gastronomía callejera de la Ciudad de México.

Gorditas de maíz

Otro manjar matutito del chilango son las gorditas; tortitas gruesas hechas de masa o bolitas de masa ligeramente aplanadas por las manos de quien las hace, lo cual permite hacerles una abertura en medio para rellenarlas de distintos guisados, generalmente de queso fresco o chicharrón prensado. Luego se pasan por aceite o manteca, pero si quieres evitar la grasa, sólo se cuecen sobre un comal bien caliente hasta que se inflan por el calor. Encuéntralas de frijoles, picadillo, chorizo, papa, nopales, requesón, y agrégale su cilantro, cebolla, crema y queso rallado. ¿Ya se te antojó?

PARA LA COMIDA:

Tacos de canasta

La tradición de este antojo viene desde hace más de 70 años en el estado de Tlaxcala. Se considera que San Vicente Xiloxochitla del municipio de Nativitas (Tlaxcala) es famoso por ser “la capital del taco de canasta”, ya que la actividad económica de la mayoría de las familias gira en torno a la producción de este antojito. Los vendedores transportan los tacos dentro de una canasta de mimbre y el medio de transporte es su bicicleta. Los tacos son pequeños y doblados a la mitad, cada uno es envuelto sobre una servilleta de papel y, a su vez, todos los tacos son envueltos por el conocido plástico o hule azul para conservar su calor (de ahí que le llamen también tacos “sudados”). Los tacos originales son de papa, frijol y chicharrón, pero también son demandados los de pipián y mole.

 

PARA EL ANTOJO ANTES DE LA CENA:

Elotes y esquites

Cómo no mencionar a los clásicos carritos de elotes que es uno de los antojos por excelencia del mexicano y nunca faltan en cada esquina. ¿Cómo lo prefieres? ¿Entero o en granos? ¿Asado o al vapor? Si los pides en grano, los elotes son hervidos con sal y epazote, y en cualquiera de sus variedades, siempre agrégale mayonesa, mantequilla limón, chile, sal y queso.

PARA CENAR:

Tamales oaxaqueños

¡“Acérquese… y pida… sus ricos… tamales oaxaqueños”! ¿Qué noche hemos dejado de escuchar ese tradicional llamado en la Ciudad de México? En donde andes y a partir de las 8:00 P.M. o más tarde, encontrarás un carrito en bici con la mítica grabación de “hay tamales oaxaqueños, calientitos…” con una olla repleta de tamales de mole envueltos en hoja de plátano.

Camotes y plátanos

Con este manjar callejero su grito de venta no viene por parte del camotero, sino por el reconocido y estridente silbido (muy molesto al oído) producido por el vapor que sale a través del tubo de escape del carrito de los camotes. Puedes endulzarlo con miel de piloncillo, leche condesada o dulce de leche, crema o mermelada. En esos carritos encuentras por igual camotes y plátanos cocidos al vapor. Se sabe que San Lorenzo Malacota (Toluca, Edo. de México) es el pueblo de los camoteros.

Quienes somos chilangos y vivimos en la Ciudad de México, consumimos estos deliciosos antojitos en repetidas ocasiones, algunos nos gustarán más que otros, pero lo que comparten todos, además de ser riquísimos, es que son fáciles de conseguir, prácticos para comer y muy llenadores.