El 19 de septiembre del 2017 quedó marcado en la memoria historia de México como uno de los días más dolorosos para los ciudadanos, y junto a éste desastre, también recordamos el del 85; el cual, azotó de igual forma la Ciudad de México. Sin embargo, hay una catastrofe similar pero menos mencionada, la cual, fue captada por el cineasta soviético Sergei Eisenstein hace 86 años. Se trata del terremoto del 14 de enero de 1931 en Oaxaca. ¿Qué tanto sabes de aquel terremoto?

Pues bien, la anécdota desde los ojos del cineasta ruso, inicia cuando Eisenstein se encontraba en los alrededores de la ciudad de Oaxaca filmando “¡Que viva México!” (película que quedó inconclusa e inició su rodaje en 1930), de hecho, fue específicamente a las 20 horas cuando esta ciudad fue sorprendida por un terremoto de 7.8 grados con un movimiento telúrico que duró poco más de 3 minutos. Y aunque hoy en día no hay datos oficiales que confirmen cuál fue el número de muertos (debido a que en esa época no había forma de generar registros exactos), se cuenta con los testimonios de los sobrevivientes, quienes aseguran que el terremoto causó más de 10 mil muertes tras iniciar su actividad en el epicentro ubicado en Loxicha.

Eisenstein en Oaxaca 1931

Eisenstein junto a su equipo de rodaje salió a filmar el desastre, dando como resultado el cortometraje documental llamado: El desastre en Oaxaca, el cual, resulta ser un archivo fílmico sin precedente y con imágenes conmovedoras y a la vez aterradoras. Dichas imágenes logran revivir y volver a poner a flor de piel nuestro sentir, al remitir al espectador a uno de los episodios más hirientes de México. De hecho, las escasas imágenes que se conocen de la tragedia, son las mismas que fueron filmadas por Sergei M. Eisenstein, quien inició el registro desde tomas aéreas para luego aterrizar y recorrer las zonas devastadas; tales como el templo Miahuatlán, el cual, sepultó al sacerdote y a cincuenta feligreses que se encontraban adentro, paralelamente innumerables casas se vinieron abajo sin distinción de clases sociales.

Pero no es todo lo que quedó plasmado en el cortometraje, a su vez, también es posible vislumbrar el inicio de los estragos que dejaría el terremoto; ya que a raíz de lo sucedido, el lugar fue arrasado por las tragedias de la hambruna, el cólera y por supuesto, la miseria. Dicho suceso, provocó la migración de una gran cantidad de oaxaqueños a diferentes puntos del país, concentrándose en su mayoría en la ahora Ciudad de México.

Sin duda, el 14 de enero de 1931 es otra fecha que no debiese ser olvidada, una fecha que nos remite al hecho de que existe un país por el cual hay que luchar, y no sólo tras cada tragedia que nos impacta, sino cada día que inicia, transcurre y termina.

Por Karen H. Lara